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El hombre en busca de sentido

Te doy la bienvenida a esta nueva sección de Lectura.

He creado esta sección para compartir y recomendar una serie de libros que pueden sernos útiles en nuestro camino como inversores inmobiliarios.

En ocasiones como la que os traigo aquí hoy, estos libros pueden NO ESTAR relacionados con la inversión inmobiliaria en sí, pero si leéis mi opinión sobre los mismos veréis que ya sea en el ámbito de la mentalidad, motivación, técnica o teoría siempre podremos extraer alguna lección o consejo que nos sirva en nuestro camino como inversores.

📄 RESUMEN

Encerrado durante más de tres años en cuatro campos de concentración distintos (entre ellos uno de los campos más letales: Auschwitz) un psiquiatra judío observa detalladamente las reacciones y conductas de sus compañeros presos, y la suya misma, ante su oscuro panorama vital. Algunos de ellos se rinden ante la «realidad» y se dejan llevar por conductas egoístas, pesimistas e incluso suicidas. Otros, ante su asombrosa incredulidad, se dedican a dar ánimos a sus compañeros de cautiverio y regalarles algunos de sus pocos alimentos.

Esta situación, a pesar de la adversidad, impacta fuertemente en Frankl, el cual decide tomar una conciencia distinta de su propia existencia: evadirse de su «realidad» física y no dejar que esta influya en su capacidad intrínseca de sentirse de una determinada manera. En vez de «vivir y sufrir» los insultos y vejaciones de los guardias nazis, decide tomarlo desde un punto de vista diferente, mucho más objetivo, como un mero espectador, siendo por fin plenamente consciente de que el ser humano puede determinar en todo momento, y sin que nadie pueda interceder en ello, su libertad interior.

«Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos»

Dostoievski

Esta cita de Dostoievski define muy bien lo que Frankl quiere dar a entender con su libro. Hasta los sufrimientos son sólo nuestros, y debemos ser dignos de sufrirlos, al igual que disfrutamos de nuestros mejores momentos con total dignidad.

La dignidad humana no puede ser arrebatada. Frankl expone en esta obra, que nuestra libertad interior, nuestra dignidad, nadie nos la puede trastocar. Lo pueden intentar, claro, y seguro que hay individuos que la pierden mucho antes que otros, pero al fin y al cabo, si la perdemos, es porque nos la dejamos arrebatar, no porque nadie tenga la capacidad de quitárnosla.

De esta manera demuestra que el ser humano, sus sentimientos y su estado de ánimo para nada están ni deben de estar condicionados por las circunstancias que le rodean (una guerra, una crisis, un descalabro económico, una decepción amorosa o familiar…).

💬 MI OPINIÓN

A pesar de no tener absolutamente nada que ver con la inversión inmobiliaria, son muchos los aprendizajes que se pueden extraer sobre las conclusiones que Viktor Frankl realiza tras sus largos años como prisionero de guerra nazi.

El sentido de nuestra existencia, nuestro camino, nuestra dignidad, nuestra libertad interior, son bienes preciadísimos que nadie nos puede arrebatar jamás, a pesar de lo mucho que algunos se lo propongan.

👥 LAS PERSONAS DE TU ENTORNO

En nuestro caso podríamos poner como ejemplo la nueva ley de la vivienda que pretenden aprobar. En este caso un grupo de personas sin apenas experiencia en el sector empresarial, y sin realizar la menor labor de información y asesoramiento por parte de inversores, grupos inmobiliarios o gente del sector, crean y promueven una ley que afectará directamente a todo el mercado, principalmente a la gente más desfavorecida. Nosotros, como inversores, sabemos que esta ley nos puede afectar de forma directa tanto económica como emocionalmente, y por ello estamos constantemente informados de lo que sucede, esto es lógico y hasta inteligente.

El problema, en relación con el libro «El hombre en busca de sentido» de Frankl, se halla en que muchos inversores, sobre todo primerizos, se asustarán y retrocederán. Su «logos inversor», o sea su sentido de la inversión inmobiliaria (objetivos, propósitos, valores…) se verá atacado y cederán en su intento de seguir con su propósito. Un propósito, por cierto, que no es para nada susceptible de ser erróneo.

Pero como podemos leer en estas memorias, así sucede con todo en general. Para hacer cuestionar el «logos» de las personas, el sentido de su vida y su camino escogido, algunos utilizan el miedo, la amenaza y la intimidación como principales armas (si quieres ganar más dinero me has de pagar más, si sigues comprando e invirtiendo te voy a penalizar fiscalmente, si no pones tus viviendas vacías en alquiler te voy a duplicar el IBI…).

Por supuesto no voy a comparar aquí el grado de importancia que tiene una amenaza de muerte de un guardia nazi a las consecuencias fiscales y de seguridad jurídica de una ley nacional de vivienda. Pero a menor escala puede llegar a considerarse el mismo medio para conseguir un fin. En 1935 se comenzó mirando mal y aislando a la etnia judía, pero seguramente nadie pensaba que unos pocos años después se les terminaría encarcelando y asesinando vilmente. Pues esto es parecido; hace unos años podías ser un inversor que contribuía fielmente a la sociedad con impuestos y oferta de vivienda para alquilar, y en unos pocos meses puedes pasar a ser un vil especulador que abusas de la gente para hacerte millonario y por ello debes ser penalizado… Todo puede ser comparable a diferente escala.

🌀 EL AMBIENTE QUE TE RODEA

Hay personas que ven el cielo nublado y se ponen tristes, evitan salir a la calle por miedo a que comience a llover y cojan un resfriado. Otras agarran un paraguas y salen cantando bajo la lluvia.

El ambiente, ya sea climatológico como social, no debería influir tanto como nos creemos en nuestro estado de ánimo. Mucho menos influir negativamente en nuestro camino elegido.

Frankl explica cómo recibiendo la misma porción de comida y bebida, las mismas vejaciones e insultos por parte de sus carceleros, y vistiendo los mismos escasos harapos para soportar el gélido frío polaco, había presos que vencidos, expropiados ya de su dignidad más íntima, vagaban por el campo como zombies sin más esperanza ya que recibir otro hogaza de pan duro en la noche. Pero había otros, lo más minoritarios por desgracia, que aún perseveraban en dar ánimos a los demás, hablarles de sus planes futuros cuando salieran de aquel lugar, e incluso regalar las pocas pertenencias o alimentos que tenían a los más necesitados.

Estas acciones de generosidad y humanidad en una situación de tan extrema necesidad, donde el egoísmo y la avaricia del ser humano son más susceptibles de salir a relucir, nos muestran que NO SOMOS MOLDEABLES DEBIDO A NUESTRO AMBIENTE. Ni donde hayamos nacido, ni en qué circunstancias nos hayamos criado. Es uno mismo, y nadie más, el que tiene la capacidad de decidir qué hacer con su existencia.

En nuestro caso, leo algunos comentarios y mensajes de «yo no puedo convertirme en inversor porque no tengo ahorros«, «no gano tanto dinero«, «donde yo vivo las viviendas son demasiado caras para invertir«, «no tengo los conocimientos necesarios, es demasiado difícil eso«, y así infinitamente…

Pues vuelvo a repetir y me remito al libro. Si tienes un propósito claro, una decisión firme y una voluntad e ilusión de hacer algo, LO PUEDES HACER. Depende de ti buscar y trabajar la manera de conseguirlo.

👤 EL AUTOR

Viktor Emik Frankl
Viktor Emil Frankl. Foto: Prof. Dr. Franz Vesely

Nació en Viena el 26 de marzo de 1905. En 1942, cuando tenía 37 años fue capturado y llevado por primera vez a un campo de concentración. Pasó en cautiverio más de tres años en cuatro campos de concentración distintos.

Tras su liberación en 1945 pasó un tiempo investigando acerca del paradero de sus seres queridos, descubriendo que la mayoría habían fallecido en los campos de concentración, incluyendo su primera mujer, su hermano y sus padres.

Tras recuperarse de semejante varapalo comenzó a analizar desde la psicología y la lógica sus vivencias y la de sus compañeros presos, dando como resultado a más de una veintena de publicaciones de libros en los que relata su experiencia desde un punto de vista totalmente objetivo. Fue uno de los precursores de la «logoterapia», tratamiento que se enfoca en «descubrir el sentido de la vida» de aquellos que la buscan.

Falleció en Viena (Austria) en 1997, a los 92 años de edad.

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